Sobre cómo leer un poema por Pável Aguilar*

El taller de LAVA, en primer lugar, planteó una idea tan crucial como aparentemente esotérica: ¿cómo leer un poema?, y digo aparente porque cada una de las constelaciones desplegadas no fueron sino muchos ‘modos de ver’ el poema. De apreciar, además, cada una de las texturas, ritmos, sonidos y formas mediante las cuales un poema nos invita a habitarlo, a jugar con él. Y grande fue mi sorpresa, pues los poemas ¡iban siendo leídos y performados casi sin caer en cuenta de que lo eran!

La versatilidad de ejercicios desplegados por los facilitadores sumada a la riqueza del propio planteamiento, lograron que nuestro interés conjunto por la poesía fuera como la que un grupo de curiosos pudiera tener frente a un inusitado, extraño y atractivo ser vivo. Los dos días fueron de constante movimiento: el cuerpo, el color, la forma, las luces y sombras, objetos y ánimos fueron puestos en marcha, quien sabe de una vez y para siempre.

En mi caso, siempre he tenido algunos inconvenientes al leer poesía, tanto por el lenguaje como por las formas de escritura a las que estoy más acostumbrado. El taller, sin duda, me ha permitido acercarme al poema con otra actitud, con curiosidad y con determinación, y porque no, con apetito. Las virtudes de la estética quedaron de esta forma resonando en cada una de mis ideas profesionales, políticas y éticas, mi ánimo pedagógico además creo que ha cobrado un nuevo impulso. Invitados están todos a esta muy recomendable experiencia, ¡y vaya que lo es en toda su extensión!

*Pável Aguilar es antropólogo. En la imagen, los participantes realizando una de las técnicas de las pedagogías poéticas LAVAPERU. Pável a la derecha de la imagen.